29 noviembre 2007

MY SON

A My Son le he inventado un cielo azul, porque lo tenía plomizo. Que el mal tiempo acompañe a la capital del reino Cham es como una cuestión de justicia, de memoria histórica. Así, la selva no te despista y, en vez de paraíso, te sitúas en un escenario de contienda. No en vano, los restos funerarios de esa milenaria cultura, -que sirvieron de refugio al Viet Cong-, aún entierran también restos de metralla.

No deja de ser trágicamente paradójico que al día de hoy, en un improvisado museo, compartan espacio vestigios de la más ancestral cultura hindu y obuses estadounidenses. Y todo bajo la atenta mirada de los dioses. Y todo con la etiqueta de patrimonio mundial. Y todo, para evidenciar que el cielo y la tierra luchan por recuperar un pasado glorioso, y olvidar otro que sólo arroja vergüenza.




28 noviembre 2007

HOI AN

Como si del frasco de las esencias del carácter vietnamita se tratase, Hoi An arroja optimismo bañado en seda. Los hogares, menudos y entrañables, abren sus puertas de par en par olvidando el lodo de la última riada. Las costureras trabajan a destajo, los comerciantes hacen caja, las cocinas perfuman el aire, los deseos se consumen en espirales de incienso...

Hoi An hizo un pacto con el espacio y con el tiempo. Al primero le pidió magia a cambio de lodazal, y al segundo destierro por compasión. Y entre margen y margen, dedicó sus días a la laboriosa tarea de concebir un paisaje urbano, capaz de competir con el arco iris.


25 noviembre 2007










23 noviembre 2007

HUE

La memoria siempre se me antoja selectiva o puñetera. Los recuerdos, sin embargo, vienen y van sin previo aviso. Yo, que creí crecer empapada de lluvia, sospecho ahora que cada nueva tormenta me devolverá una imagen de la tumba de Khai Dinh, de Tu Duc, de Minh Mang, y de cómo me fueron robados los recuerdos futuros de una travesía por el río Perfume.

Hué, que limita al norte con su pasado imperial y al sur con su futuro occidental, reserva la nostalgia de la ciudad prohibida, y las ausencias de una guerra que apenas se menciona. Es un paraje inacabado, como podría ser su nombre, donde es fácil imaginar como estadounidenses estrecharon cinturas imposibles de mujer, mientras la música sonaba en la “zona desmilitarizada” que ahora hace esquina en una calle.







22 noviembre 2007

BUT THAP

Campos oscuros, como un capricho castellano en medio de los arrozales, abren las puertas en el camino a la pagoda de But Thap en pleno noviembre. Besadas a contra luz, emergen en cada esquina sus estatuas. Hablan de silencios, de rezos milenarios, de esperanzas y destinos. Hablan de presagios, de serpientes, de infancias...





21 noviembre 2007

BAHÍA DE HALONG

Dicen que ni piratas ni tesoros, salvo los que ofreció la propia naturaleza, se refugiaron alguna vez en la bahía de Halong. Y cuesta creerlo. Ahora, sus aguas son surcadas por una torre de babel ansiosa de marisco y paisaje, que no obstante, admira respetuosa todo cuanto la rodea. Y es que hasta el negocio debe rendirse ante una grandeza tan evidente que siempre merecerá la pena contemplar.

Halong es el capricho de un dios que estornudó montañas. Después, las pobló de silencio y verde esmeralda.









20 noviembre 2007

SAPA

La región de Sapa es la de los varones invisibles. Color, mercado, arrozales, caminos de piedra y barro, y rostros que invitan incansablemente a sonreír. Es como si los hogares fuesen construidos de buenas intenciones y de una riqueza inspirada en la maternidad, la leyenda y la frontera, pues no conocen otra.

Una noche en tren y te despiertas entre sus montañas amparadas por la niebla, haciéndote creer que tu estancia es un privilegio parecido a espiar el pasado por una mirilla. Luego te cuentan como la “plaza del amor” ya no alberga el encuentro de los pobladores que buscan pareja porque no deseen ser escaparate de turistas, y se hace inevitable la nostalgia y la culpabilidad. Pero es una cuenta atrás imparable. La belleza, que a nuestros ojos se convierte en hazaña, para ellos es un estado cotidiano.