La memoria siempre se me antoja selectiva o puñetera. Los recuerdos, sin embargo, vienen y van sin previo aviso. Yo, que creí crecer empapada de lluvia, sospecho ahora que cada nueva tormenta me devolverá una imagen de la tumba de Khai Dinh, de Tu Duc, de Minh Mang, y de cómo me fueron robados los recuerdos futuros de una travesía por el río Perfume.
Hué, que limita al norte con su pasado imperial y al sur con su futuro occidental, reserva la nostalgia de la ciudad prohibida, y las ausencias de una guerra que apenas se menciona. Es un paraje inacabado, como podría ser su nombre, donde es fácil imaginar como estadounidenses estrecharon cinturas imposibles de mujer, mientras la música sonaba en la “zona desmilitarizada” que ahora hace esquina en una calle.


1 comentario:
¿Tendré que ir hasta Vietnam para hacer fotos tan maravillosas como las tuyas?
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