07 diciembre 2007

PHU QUOC


La Isla Esmeralda, la Isla de las 99 Montañas... A primera vista desde el aire ya te das cuenta de que rebautizar a Phu Quoc o ponerle adjetivos es una pérdida de tiempo. Pero si en algún recóndito rincón de mi cabeza alguna vez se formase la imagen de un paraíso, tendría que parecérsele bastante.

Agua de coco, arena, atardecer, viaje, paisaje, aventura, lectura, mar, descanso, sosiego, otros, pálpito, delicia, la nada, el todo... Sólo en lugares como éste te das cuenta de que el tiempo no se mide en horas ni la tranquilidad en silencio. Que la vida no es un reto sino un privilegio, y que la ausencia no es más que un atiborrado escaparate de alforjas vacías. Me declaro culpable de sentirme afortunada.

A Phu Quoc le entregué un sueño. Ahora, sólo ansío que alguna vez me devuelva el favor.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí señora, las mejores, y el texto, ains. Culpable? Disfruta y calla.

Anónimo dijo...

Lo dicho. El puto paraíso. Y vaya si lo disfrute!

M.

Isabel Sira dijo...

Increíble: texto, fotos, sentimientos.