29 noviembre 2007

MY SON

A My Son le he inventado un cielo azul, porque lo tenía plomizo. Que el mal tiempo acompañe a la capital del reino Cham es como una cuestión de justicia, de memoria histórica. Así, la selva no te despista y, en vez de paraíso, te sitúas en un escenario de contienda. No en vano, los restos funerarios de esa milenaria cultura, -que sirvieron de refugio al Viet Cong-, aún entierran también restos de metralla.

No deja de ser trágicamente paradójico que al día de hoy, en un improvisado museo, compartan espacio vestigios de la más ancestral cultura hindu y obuses estadounidenses. Y todo bajo la atenta mirada de los dioses. Y todo con la etiqueta de patrimonio mundial. Y todo, para evidenciar que el cielo y la tierra luchan por recuperar un pasado glorioso, y olvidar otro que sólo arroja vergüenza.




3 comentarios:

Isabel Sira dijo...

Uau, niña. No me puedo creer que hayáis estado allí y, Dios, es impresionante.
Espero deseosa que la sucesión de fotos pronto vayan acompañadas por palabras que me expliquen las experiencias vividas en el viaje.
Menos mal que me quedáis vosotros para enseñarme el mundo, ya que yo no lo recorro...

Anónimo dijo...

A estas alturas, yo tampoco me lo creo... Ye triste, pero parez que vivimos para aprovechar esos paréntesis...

Isabel Sira dijo...

No es triste, es genial que podáis disfrutar de esos momentos, que los compartaís y que los vivais. Lo triste sería que los dejaráis en meros proyectos que acaban en una caja llena de polvo.
No estés triste, sé feliz porque has estado.