No es que esperase ver a Martin Sheen río arriba a la captura del capitán Kurz, pero imaginaba el delta con más ambición de misterio. Tengo la impresión de haberme perdido algo entre sus afluentes, como si no hubiese sido capaz de ver los secretos que se escondían tras la isla del Unicornio y sus dulces de coco. Aún así, intuí los caminos que llevan al regreso y, una vez más, comprobé que la amabilidad se arraiga en las gentes vietnamitas como el Mekong a sus orillas.

3 comentarios:
Allí, mirases donde mirases había un paisaje tremendo. Del paraíso al apocalipsis...
¿Qué fuísteis en barca por ese río amarronado?
Quizás te faltó la música...
El río amarronado ye el Mekong! Ahora están construyendo un par de puentes, pero todavía no están abiertos, así que la única forma de llegar hasta el sur es en ferry o barca.
M.
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